10 de febrero de 2018

LA “PLANARIA” PARLAMENTARIA





Enseña la Helmintología -rama especializada de la Parasitología-, que se nombran como Planarias, a una clase de parásitos conocidos como gusanos planos, que además son hemafroditas, es decir, le apuntan a dos (o quizá más) corrientes políticas con tal de asegurarse en el poder. Adicional a esto, cuando las Planarias se cortan en trozos, tienen la capacidad de reinventarse en otro ente completamente formado; lo que demuestra la habilidad que tienen de multiplicarse en partidos políticos exactamente iguales en los modus operandi de sus mañas. Habitan en ambientes fluviales, marinos y terrestres húmedos; por ello se explica que dichos parásitos hayan infestado a todos los ámbitos del país, para saquearlo de manera inmisericorde, con todo el boato de su vacuidad.    

Las más graves consecuencias que traen para la salud son: lesiones cerebrales; que provoca amnesia colectiva e inhibe la capacidad de pensar, por ello son reelegidos a pesar de su inicuidad, ceguera; que evita a muchos ver la corruptibilidad del gusano y advierte la hilaridad patológica con que absuelven del delito a sus verdugos y, convulsiones; que tornan a la gente en obsecuentes zombies del usurpador.

Para las próximas elecciones al Congreso de la República, los colombianos tenemos la oportunidad de empezar a ponerle fin a esta perdurable infección, al identificar, con la disección necesaria, entre los 2957 candidatos a Senado y Cámara (1886 hombres y 1071 mujeres), cuáles de ellos aspiran a seguir parasitándonos y cuáles son verdaderamente útiles y próvidos a los intereses del país.

Afortunadamente contamos con algunas claves para identificar la presencia de estas Planarias que nuevamente acechan y así evitar que vuelvan a proliferar en el Congreso: quienes votaron positivo la reforma tributaria y la ley ZIDRES, quienes convirtieron la salud en un mercado de la muerte y a los pacientes en víctimas, quienes han apoyado los TLC y la megaminería, quienes no apoyaron la disminución del sueldo parlamentario, quienes estuvieron ausentes para no aprobar la ley contra el ausentismo, quienes tienen vínculos o son herederos de la parapolítica y la farcpolítica, quienes no están comprometidos en apoyar la Consulta Popular Anticorrupción, quienes están avalados por los partidos implicados en lo de Odebrecht, Reficar, Agro Ingreso Seguro, el cartel de la toga, entre otras lamentables pistas. Estimado elector, consulte estos casos, no vaya a ser que elija, sin saberlo, a un candidato gusano.

Por el bien de Colombia, es imperativo derrotar en las elecciones del 11 de marzo, no solo a los gamonales electoreros, sino a las estructuras politiqueras que propician la corrupción en total connivencia con el delito, cuyas bancadas han vendido siempre el país al peor postor y entregado nuestros recursos vitales: el agua, la tierra, el agro, los páramos, la semilla limpia, la fauna y la flora endémicas. Así las cosas, urge cambiar el mapa político del país, liberarlo de la hegemonía de esas estructuras partidistas que son las responsables seculares del desastre nacional que padecemos.

En la acción del sufragio y no en la abstención, está la posibilidad de dicho cambio. Como lo está en el hecho de que siempre será preferible controvertir sin violencia a la (sin s) FARC en las calles, confrontarla con argumentos sobre el anacronismo de su causa en los debates públicos y derrotarla en las urnas, que repelerla en el monte a sangre y fusil, donde ningún gobierno pudo derrotarlas. Por lo menos, tendremos la posibilidad con nuestro voto, de evitar que la Farc llegue al Congreso, pues tienen candidatos visibles, cosa que no pudimos evitar cuando los paras, en plena guerra, se apoderaron de esta Institución a partir de 2002, agazapados en sus candidatos testaferros.

En fin, estas Planarias lo son de la peor laya, llegó el momento de aplicarles un antiparasitario letal: el votus conscientys, como el primer antídoto para limpiar el país y extirpar los parásitos enquistados en la Plenaria Parlamentaria.  

PD: La Consulta Popular Anticorrupción, iniciativa liderada por el Partido Alianza Verde, no se votará el 11 de marzo; pues primero el Senado decidirá si la avala o no, en caso de hacerlo, es probable que la consulta sea votada en las elecciones presidenciales de mayo o de junio.

Por: 
Arturo Velásquez 
Consultor Internacional de Organizaciones Sociales. 
Investigador.