24 de abril de 2018

EL HOMBRE QUE SE LEVANTA YA PARTE 2.




MATEO 16: 24 “Entonces Jesús dijo a sus discípulos; si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.

Tomar la cruz… pero no aquella cruz en donde él (cristo) fue crucificado, esa cruz de lados desiguales y que simplemente son el poder por el cual JESUS EL CRISTO en representación del hombre terrestre muere día a día; cruz de cuatro poderes de control que quieren sucumbir en lo más profundo del abismo el espíritu de cada hombre terrestre de este planeta. SINO, toma esa cruz equilibrada en donde lo que pienses, sientas, hables y acciones sean consecuentes unas con otras, porque si quieres ir en pos de él y llevar su mensaje y hablar de él, tienes que hacerlo bajo la condición de amor, paz y armonía, bajo acciones de tu propia vida, las cuales deberán ser equilibradas, porque lo que no es equilibrado solo trae desorden y es lo que muchos seres en este pequeño planeta llamado tierra tenemos como vida, porque seguimos y profesamos bajo el yugo de la creencia y de la ignorancia, pensando, actuando, sintiendo y hablando lo contrario a lo que el Cristo vino a demostrarnos y en pasajes a que entendiésemos que los verdaderos tesoros del hombre son los que se hacen en el CORAZON, en ese órgano y energía, centro y equilibrio de nuestro cuerpo y espíritu, porque él a través de su diástole y sístole da creación de todo lo que somos, desde nuestros pensamientos, llegando a nuestras células y así a nuestros centros de energía o logos solares llamados espíritu, llevándonos así a tomar la cruz equilibrada o la cruz de la desolación perpetua e infernal que nos tiene atado a lo más básico de nuestra existencia y es ese poder material en donde la carne y objeto son primordial para nuestras vidas dejando atrás todo aquello que energéticamente somos y traspasando las fronteras de llegar a lo más estúpido de creer que nuestras riquezas materiales son el fruto de nuestra verdadera espiritualidad o conexión directa con el padre eterno o DIOS.

Entonces la representación de seguir al cristo, es el mismo accionar que se nos demuestra a través de su vida; seguir es perdonar, seguir es amar a vuestros hermanos, seguir es vivir en paz consigo y con los demás, seguir es tener pensamientos libres de oscuridad, pensamientos limpios en donde por ejemplo; “el hombre pueda ver a una mujer como aquel complemento necesario para forjar vida, para crear y para unir lo permanente con lo cíclico, para verla como ese útero de creación del cual a través de ella todas vuestras generaciones son hechos cuerpos vivientes, mas no verlas bajo el dilema pornográfico de un objeto sexual para satisfacción de nuestros deseos y genitales; ó viceversa de la mujer con el hombre y verlos como el dominador absoluto de todo o como el destructor de la vida.”
Seguir es forjar el Cristo interior que cada uno poseemos a través de acciones de ley, la cual no sean de autodestrucción o destrucción del prójimo.

El hombre que se levanta ya es un hombre con principios que sabiendo que ser bueno no es suficiente sino que va más allá de honrar un planeta, de tener servidumbre a sus hermanos y de respetar a todo ser viviente, porque este hombre es aquel que interioriza su vida, que lo que tiene en su pensamiento así lo actúa porque no se deja llevar de la carne sino de su fuerza interior y esto es negarse a sí mismo, negarse a que somos hombres de pecado y que por eso siempre podemos ir por el mundo destruyendo y pasando por encima de cualquiera y luego hacer como si nada, porque fuimos hechos o somos hechos bajo los pecados, es negarse a la carne y a todo lo que nos ata a este mundo, es liberarse del yugo de los cuatro poderes y empezar a dar los primeros tesoros en vuestro corazón, porque como dicen los escritos, “no hagáis tesoros en la tierra, sino que hagáis tesoros en el cielo (casa del padre) porque donde hagáis esos tesoros allí está también vuestro corazón. Dándonos a entender que los verdaderos tesoros, son los que con nuestro cuerpo hacemos, con nuestra regeneración de pensamientos alimentamos al espíritu y no esos falsos tesoros de los cuales solo alimentamos nuestras codicias, egos, orgullos, vanidades, etc. Porque todo lo que entra por la boca, sale y llega a la letrina, más lo que sale de nuestra boca porque pensamiento fue, así que el hombre de un nuevo impulso habla coherencia que solo sale de su pensamiento, y a través de esto acciona su vida en base a fortalecerse sin dejar atrás que es carne como vehículo de su propio espíritu, pero que la tentación de esta no sea más que el deseo de su fuerza interior.

Los entendidos resplandecen con su brillo como el del firmamento, así el hombre que día a día y en constante movimiento de su vida va emergiendo ese brillo interior es el hombre que despierta ya, que no se deja manipular más por gobiernos oscuros y falsos, por una economía que solo representa títulos y tesoros terrenales, por un gobierno de control militar que solo esposa el espíritu del hombre porque lo lleva a la guerra y al odio, y por miles de religiones que han dividido el centro energético del hombre, su verdadera espiritualidad, su verdadera conexión con el corazón donde debe estar el verdadero tesoro, éste hombre que ve la farsa de los medios de comunicación como la base que sujeta a los anteriores poderes y que solo a través del tiempo han engañado a la humanidad con tal de que no veamos mucho más allá de dinero y placeres, de esa sinarquía que lo único que nos quita es esa conexión directa con la fuente de vida, nuestro cristal interior, nuestro propio CRISTO.

Éste hombre es el del final de los tiempos, los llamados a formar y forjar un remanente final, ese que está en pie sobre el monte de Sion, que pisa a la bestia y a toda su orden de oscuridad, es aquel llamado elegido, pero no por ser más que otro sino porque forja en su vida acciones representativas para autoelegirse como un ser humano divino o universal y no como un simple terrícola que cree poseer la verdad y destruye todo de lo que su alrededor tiene; es ese hombre 144’000 que en el libro de revelaciones habla porque posee un código especial, el cual empieza a reconocer cuando se pregunta ¿de dónde viene? ¿Quién es? ¿hacia dónde va? Es ese que reconoce su Cristal interior, que el verdadero templo de DIOS es su cuerpo y no piedras, ese que reconoce que la ley se lleva en el accionar diario, en el pensamiento, en el actuar, en el hablar y no en tablas escritas por tintas sino escritos en su corazón, ese quien se reconoce así, es el hombre que se levanta YA.


AUTOR; JORGE ISAACS G.