20 de febrero de 2026

¿Quién es realmente el Pastor Miguel Arrazola?





Escuché a hablar por primera vez de Miguel Arrázola por allá en 2016. Se hizo famoso por un golpe de Estado que hizo para que los cristianos se doblegaran ante el uribismo. ¿Se acuerdan las campañas que le hacían a la entonces ministra de Educación Gina Parody por las cartillas de orientación sexual? Nadie sacó mejor provecho que Arrázola de esa desinformación. Desde entonces, es el pastor más decisivo a la hora de las elecciones.

En este 2026, está claro por quién va. Ha dicho en más de una ocasión que Abelardo es “un designio de Dios” e, invocado a la Biblia, afirma que es “el cirio que necesita el país”. Estas afirmaciones le han traído críticas de otros líderes cristianos como Nataly Álvarez, presidenta del Sindicato de Trabajadores de la Universidad Autónoma del Caribe, no aguantó más y en enero de este año afirmó lo siguiente: “Pensé mucho en si hacía este video, pero no me puedo quedar callada. Siento indignación al ver a pastores cristianos haciéndole el juego al circo político de Abelardo de la Espriella, porque una cosa es hacer política y eso no está mal, pero otra muy distinta es usar el nombre de Dios para manipular la fe del pueblo cristiano”.

No es usual que existan pastores con la agenda política tan definida. En Bogotá fueron tristemente célebres los esposos Castellanos porque, durante los años duros del uribismo, decidieron abrazar esa ideología sin tapujos. Pero, desde su iglesia, Miguel Arrázola y su esposa han creado una tribuna política cuyos ecos tienen poder y votos. Es difícil escribir contra Arrázola, se acostumbró a demandar periodistas, a callarlos. En el 2019, por ejemplo, un juzgado de Cartagena condenó a cinco días de cárcel al periodista Lucio Torres, y una multa de cinco salarios mínimos porque, en artículos publicados entre los años 2016 y 2017, cuestionó las finanzas de Arrázola. 

En sus prédicas, este autodenominado “hombre de Dios” decía lo siguiente contra Torres: “Dale gracias a Dios que soy nacido nuevo. Tengo el Espíritu Santo y Jesucristo en mi corazón, porque hace rato estuvieras en la Ciénaga de la Virgen, metido ahí”, haciendo referencia a un lugar en donde suelen arrojar muertos. Cuando se metió Torres con el salario del pastor, este no dudó en una amenaza más directa: “Yo tengo unos manes tabluos aquí, yo te puedo hacer la vuelta”. A Lucio Torres este hombre lo jubiló temprano. El periodista se vio desamparado para seguir ejerciendo sus críticas y, en 2020, justo en pandemia, decidió dejar a un lado el periodismo. La justicia determinó que Arrázola era inocente -a pesar de que dijo lo que dijo- y al que le cayeron con todo fue a Lucio Torres.

El artículo que enfureció a Arrázola fue uno en el que Torres afirmó que, tanto Miguel como su esposa María Paula se hacían entre los dos un salario mensual de 47 millones de pesos, hace casi nueve años. En esa época, no había una cifra exacta de cuantas personas podrían entrar a su iglesia, Ríos de vida. Acá está el relato por el que Torres fue a la cárcel: “Algunas personas que estuvieron como líderes señalan que el recaudo puede llegar a $1.250 millones mensuales. La inmensa mayoría de este dinero llega en efectivo. Otra parte se entrega con datáfono y en cheque. 

Dos veces a la semana llegan los camiones de la agencia de transporte de valores y se estacionan por el lado de la avenida Pedro de Heredia a cargar la plata que brilla”. Hay que recordar que Arrázola fue quien puso la moda de cobrar los diezmos a través del datáfono. La prédica de los Arrázola se centra en las ofrendas y diezmos, y algunos líderes religiosos lo acusan de descontextualizar a la Biblia en provecho propio.

Además, es furiosamente homofóbico. En sus prédicas es común escuchar referirse a personas de la comunidad LGBTIQ+ con términos tan despectivos como estos: “Maricas, mariquitas empolvadas, eso es lo que son, unos maricas, el roscograma, roscón en cacacho es marica, también como sabes que no te puedo pegar, que bien te mereces un par de garnatadas míos y yo tengo uno manes tabluos aquí que yo te puedo hacer la vuelta”. Así lo denunció en su momento Wilson Castañeda Castro, representante de Caribe Alternativo, una organización que intenta defender los derechos de la comunidad.

Pero nadie puede contra Arrázola, la Fiscalía decidió archivar esta denuncia.

El pastor tiene una alta influencia en partidos como Colombia Justa y Libre. Su Iglesia la fundó en 1998 en una casa donde cabían 35 personas y ahora, 27 años después, tiene un templo propio de 80.000 metros cuadrados. Cada semana la visitan 20.000 fieles. Muchos de sus seguidores consideran que él es el mismísimo “Dios en la tierra”. El matrimonio de su hijo, Miguel Esteban Arrázola, costó 600 millones de pesos en 2018.

Arrázola ha hecho una fortuna gracias al diezmo. Él mismo reconoce que es un hombre adinerado, por eso ha dicho: “Soy rico y extremadamente buen mozo”. Él y sus seguidores dicen que ayudan a más de cinco mil personas que no tienen nada en Cartagena y Bolívar. Lo cierto es que el nivel de violencia que ejerce desde sus redes sociales no tiene nada que ver con un pastor de almas. Hace unos días publicó: “Ver gente defendiendo al actual gobierno, es como ver una vaca aplaudir al carnicero”. Esto le significó una andanada de comentarios, los mismos que lo acompañan desde que es un hombre público: “Ver a un pastor usando la fe como garrote político es como ver a un mercader vendiendo miedo desde el púlpito”; “Ver un pastor defendiendo a los ricos es como ver a un ángel defendiendo demonios”; “Y ver supuestos cristianos, defendiendo ateos como lo llamamos, oportunismo”; “Siento tanta vergüenza de decir que alguna vez lo admiré”; “Como sea pero no le tenemos que dar parte del sueldo a cambio de humo”; “Cualquiera que aplauda un político es como la vaca que aplaude un carnicero. Igual como el que se deje influenciar para llegar a una iglesia como la tuya”.

Petro forma parte de sus sermones. En ellos dice que todas las manifestaciones del presidente son intervenidas por IA, además afirma que el presidente “tiene delirios de grandeza”.

Arrázola y sus cerca de veinte mil fieles -sin contar su área de influencia- serán votos seguros para Abelardo de cara a las votaciones. Este pastor no es ningún aparecido, lleva una década vigente y ahora quiere poner presidente. Él está convencido de que lo logrará.

Por: Fundación Paz & Reconciliación